Sergio Galliani: “He tenido la suerte de hacer lo que me ha dado la gana”

El actor y músico dice vivir “un ‘locurón’” con “Al fondo hay sitio”. Quiere enseñar y cambiar la imagen del artista. (Elcomercio.pe)

Sergio Gallianipor ALFREDO ESPINOZA FLORES

Colgado de la espalda de su padre, frente a  extraños que se acercaban a un terrenal y se sentaban en ladrillos, Sergio Galliani interpretaba a sus primeros personajes apenas a los cuatro o cinco años de edad. Eran obras de protesta, que llevaban de la universidad a los barrios alejados de Lima. Empezaban cuando llegaban con sus carpas para montar el escenario. Terminaban cuando llegaba la Policía.

Años más tarde, y tras participar en algunas puestas en escena en el colegio, ingresó al Club del Teatro de Lima, al TUC, a un taller con Alberto Ísola, clases de danza y de música; todo esto, a la par que seguía participando en montajes. Y eso no era todo: tenía una marca de ropa y con eso se pagaba los estudios. Insatisfecho, estudió Comunicaciones.

Han pasado más de 20 años desde aquel entonces. Convertido en un actor experimentado, en un infatigable músico aficionado y terco difusor del rock nacional, ahora se encomienda al noble acto de enseñar con un nuevo proyecto que lo ilusiona mucho. Mientras tanto, vive sus días inmerso en un mundo que aún no termina de sorprenderlo: “Al fondo hay sitio”, el fenómeno televisivo que le ha cambiado el nombre. “Ya no soy Sergio Galliani, ahora soy ‘Nachito’”, dice, entre risas. Aun así, la gente no olvida su pasado. “En la calle, todavía me dicen ‘Cachete, broder’”.

GALLIANI A LOS 20
Un triste hecho cambió su vida para siempre. Llevaba seis años en las tablas –había participado en varias obras para niños y también para adultos como “¿Quién engañó a Virginia Wolf?-”, pero estaba a punto de pasar a la pantalla chica. Él estaba por enterarse. Era 1991 y tenía 24 años.

Con “Víctor o los niños al poder”, Sergio debutaba profesionalmente como actor. Fue entonces, antes del estreno, que falleció su hermano. No lo pudo ver ahí ni tampoco en el inicio de algo que él siempre lo animó a hacer: la TV. “Como él era abogado y trabajaba en un banco, siempre me insistía, ‘¿De qué vas a vivir?’”, recuerda. Entonces, decidió hacerle caso y fue al cásting de “Natacha”.

“Hasta ese momento no había pensado en la televisión”, reconoce. Él era ‘Nicolás Harris’, o simplemente ‘El Gringo’, un ex convicto que se reintegraba a la sociedad. Con ese nuevo look y el pelo pintado era imposible pasar desapercibido. “Al día siguiente que grabé todos me conocían. Ahí empezó mi popularidad”. Un cambio que en primera instancia le chocó. “Fue muy heavy entrar en el mundo de la TV”, expresa.

A partir de ese momento llegaron varias obras de teatro, pero, sobre todo, de televisión, como “Velo negro, velo blanco” (1991) y “Tribus de la calle” (1996). Sin embargo, uno de sus espacios más conocidos no fue ficción. “Lokademia de TV” (1993-1994, cuando tenía entre 25 y 26 años) fue un programa musical con un éxito insospechado.¿Cómo no recordar el famoso “Cachete, broder”? ¿Cómo se le ocurrió esa frase? “Una maquilladora siempre me decía ‘estás cachete’, ‘Ya levántate, estás cachete’. A mí me llegaba esa palabra y ella me la decía por molestarme. Por ese entonces yo corría tabla y siempre decía ‘broder’. Una vez llegaba de la playa al programa y se mezcló sin querer”, recuerda, entre risas, y se ríe más cuando admite que hasta hoy se lo gritan en la calle.

De ese espacio en la pantalla chica nació su primera banda, Ivonne y los Mercantiles, cuyo ‘one hit wonder’, ‘Sin parar’, algunas radios aún la hacen sonar. Desde ese momento ya se notaba que Galliani era un artista todo terreno.

GALLIANI A LOS 30
Un “desfogue para decir lo que me da la gana”. Así define Sergio a Los Chabelos, su segunda y definitiva banda. En 2001, cuando tenía 34 años, sacó adelante al grupo más amateur de todos, junto a los también actores Giovanni Ciccia y Paul Vega. “Siempre fue planteado para que no permitamos que sea comercial. Queríamos vacilarnos”, dice. Con cuatro discos bajo la manga, el baterista asegura que “nos hemos ganado el terreno porque hemos sido auténticos, somos como somos. No queríamos hacer una banda plástica, ¡Chabelos todavía no llega a las radios!”.

“Mi mayor sensación de locura es un concierto”, confiesa. “Un montón de gente y uno haciendo lo que te da la gana. Pero la adrenalina no es tanto como cuando actúas. También tiene su vacilón, pero la catarsis cuando tocas ya es una cosa monstruosa”, comenta.

Para ese entonces, ya había protagonizado innumerables personajes durante esta década: “Como te dé la gana” (1998) “La Fiera Domada” (2000) y “Hamlet” (2000), en el teatro; “Escándalo” (1997), “Luz María” (1998), “Girasoles para Lucía” (1999) y “Pobre diabla” (2000), entre otras, en la TV; “Pantaleón y las visitadoras” (1999) y “Ciudad de M” (2000), en el cine.

Lanzó TV Insomnio tras unos años haciendo Radio Insomnio. “Yo era el único que creía en el rock nacional”, dijo a elcomercio.pe hace unos años. “No iba a solventarme nadie”, agregó. Esa frustración no se vio en la pantalla chica con “Habla Barrio” (2003), “Mil Oficios” (2004), “Misterio” (2005), “El Profe” (2007) y “Mi problema con las mujeres” (2007), entre otras; ni en “Django: la otra cara” (2002) y “Paloma de Papel” (2003), entre otras, en el cine; tampoco en “El enfermo imaginario” (2006) y “Morir de amor” (2006), entre otras, en las tablas.

“Lo más loco que me ha pasado es cuando estrenábamos “Pinocho” (2002) en Cajamarca y nos faltó el tiempo y fuimos sin final ensayado. Llegamos y comenzamos a ensayar un posible final. Fue recontra complicado”, señala, pero aun así lo lograron y de manera exitosa.

GALLIANI A LOS 40
Una vez Giovanni Ciccia me dijo que los 40 años “es un nuevo comienzo”. Para Sergio significó un Récord Guinness: 47 horas con 10 minutos sin dormir. “Yo sufrí de insomnio durante muchos años, hasta que con medicación me curé. Trabajé duro. Radio insomnio nace de esa enfermedad”, cuenta. ¿Y si ya estaba curado, por qué se le ocurrió hacer semejante locura? Por altruismo: “Me la jugué por los niños de neoplásicas”, dice, en referencia a los adolescentes con cáncer que se vieron beneficiados por el desafío que logró frente a las cámaras de Terra.

Protagonista de obras como “Art” (2008), “El Misterio de Irma Vap” (2007), “La pareja dispareja” (2009) y “Extras” (2010), entre otras; de novelas como, por ejemplo, “Mi problema con las mujeres” (2007 y “Magnolia Merino”; y de películas como “La Gran Sangre: la película” (2007), su último gran éxito ha llegado con ‘Al fondo hay sitio’, la súper exitosa teleserie en la que interpreta a Ignacio de las Casas, o simplemente ‘Nachito’. “Es un fenómeno. Lo he vivido en otra magnitud cuando hacía ‘Natacha’, cuando hacía ‘Locademia de TV’, pero como ahora la comunicación es más global, lo de ‘Al fondo hay sitio’ es un ‘locurón’ por todos lados”, comenta.

Pero Sergio no se contenta con el presente y mira hacia el futuro. A fines de año inaugurará TV Insomnio por Internet y ha lanzado un taller de actuación y el próximo uno que integre lo musical y actoral. “Tengo un ‘feeling’ por la educación”, dice Sergio. Quiere convencer a las personas de que se trata de“algo serio, no tiene por qué ser un hobby”. “Yo he tenido la suerte de que he podido hacer lo que me ha dado la gana”, sentencia, como prueba máxima de un artista que ha sido exitoso haciendo de todo.

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