Tulio Loza sobre “Al fondo hay sitio”: “No creo que haya vendido a mi hija”

El humorista interpreta al padre de ‘Isabella’ en la teleserie de América TV.

“Si vuelvo a la televisión de señal abierta será con un programa propio o uno exitoso”, dijo Tulio Loza en algún momento, como prediciendo el futuro. El popular ‘Camotillo el tinterillo’, ‘Nemecio Chupaca Porongo’ o ‘Cholo de acero inoxidable’, como quieran llamarlo, está de regreso. Reapareció la noche del martes dando vida al padre de ‘Isabella Maldini’ (Karina Calmet) nada más y nada menos que en la cuarta temporada de teleserie más exitosa de los últimos tiempos, Al fondo hay sitio. Se lo merece. Su extensa trayectoria artística en programas humorísticos y un gran despliegue de talento nato son su mejor carta de presentación. Dispuesto a conquistar al público infantil, pues al adulto hace rato se lo metió al bolsillo. El artista apurimeño de 72 años lanza un nuevo vaticinio: “Prometo romperla y no defraudar”.

Estaba peleado con la televisión de señal abierta, ¿qué lo animó a regresar?
Betito (Efraín Aguilar) me buscó el año pasado en el teatro. Fue a ver la obra que estaba presentando con Osvaldo Cattone en el Marsano. Me tomó por sorpresa. Le dije que no tenía mucho cariño por las series, que no quería hacer nada que me demandara mucho tiempo, como en la telenovela “Amor serrano”, donde grababa todo el día, prácticamente sin descanso, pero me dijo que no sería así, por eso acepté. Además, esta serie sí es potable, porque es un éxito y estoy feliz de formar parte de ella. Aquí todos son artistas, no hay figurettis. Llegaré a dar lo mejor de mi trabajo, prometo romperla, no defraudar.

¿Cómo es su personaje? ¿Es verdad que vendió a su hija, apenas esta nació?
Es un cholo, padre de ‘Isabella’ y esposo del personaje de Ofelia Lazo. No sé si a mi hija me la robaron o la vendí. Sinceramente, no creo que la haya vendido. Los guionistas de esta serie son unos tromes, ellos se encargarán de ponerle los mejores matices a mi personaje.

¿Hablará quechua?
Supongo que solo algunas frases, pero inmediatamente después tendré que decir su equivalente en castellano, de lo contrario, muy pocos entenderán.

Compartirá roles con artistas como Yvonne Frayssinet, Marcelo Oxenford, Adolfo Chuiman, Mónica Sánchez, Tatiana Astengo, Gustavo Bueno. ¿Qué opina de ellos?
Todos son artistas de primer nivel, sobre todo Yonne Frayssinet a quien le tengo un gran respeto. Tengo una anécdota de superación artística con ella, que es para quitarse el sombrero. Hace muchos años, faltando 10 días para el estreno de la obra “La cena de los tarados”, la protagonista se enfermó y tuvimos que convocar de emergencia a Yvonne. En poquísimo tiempo y de una forma asombrosa se aprendió todo el libreto. Era más erudita que el que tenía dos meses ensayando. Qué buena actriz, desde ese día la respeto mucho.

¿Veía la serie antes de formar parte de ella?
No podía, a esa hora (8:00 p.m.) estaba en el teatro o jugando fulbito, luego venía el ‘fulvaso’, aunque a mí no me gusta tomar, por eso me conservo tan bien. Juego dos o tres veces a la semana y tengo mi cerebrito bonito porque me hago un espectáculo de hora y media de duración. Llevo una vida sana, dedicada a la lectura y a la televisión. Me acuesto temprano, y si alguna chica quiere mi cuerpo le digo que sea en vermouth (risas).

¿Qué espera de su ingreso a la serie?
Pienso que será muy gracioso, será divertido que la chola que se cree pituca y le apestan los cholos tenga su papá indígena. Cuando ‘Isabella’ asuma que yo soy su padre supongo que van a venir cosas mucho más divertidas.

Hace poco la farándula limeña vivió un caso de discriminación. ¿Usted alguna vez se sintió discriminado por sus orígenes andinos?
En la universidad a mí me cochineaban porque tenía mote, pero superé todas esas cosas feas. Era primer alumno en Abancay, cómo me voy a sentir discriminado. Es una tontería, algo que no debe existir, pero lamentablemente existe.

Tuvo una corta aparición en cable y estuvo ausente de la señal abierta más de 10 años. ¿Cómo se ganó la vida en ese tiempo?
Coquetearon conmigo varios canales, me ofrecieron trabajar en programas humorísticos, pero me advirtieron que no debía hacer humor político para no chocar con papá gobierno. Me di cuenta que estaba vetado. Entonces, decidí recluirme en mis cuarteles de invierno hasta que un empresario me propuso hacer unas giras en Estados Unidos. Ofreció pagarme 2 mil dólares por hora, además del hotel y la comida. En la primera gira hicimos cuatro presentaciones, me metí ocho mil dólares al bolsillo. No me puedo quejar, todos me trataron muy bien. El público que adoraba darse un baño de peruanidad me decía “eres el Machu Picchu con patas”. En la segunda gira mi pago incrementó. Dejé de ganar 2 mil dólares la hora para ganar 2.500 y ya no hice cuatro presentaciones sino seis. No me puedo quejar, desde entonces hago giras y gano muy bien.

Cuando creyó que la televisión lo había vetado, ¿se arrepintió de haberse dedicado a ella?
Nunca. Soy abogado también, y un día tuve que hacer una defensa empecé a hablar con mi idioma de domingo, y cuando levanto la cabeza vi a los tres vocales encargados del caso, riéndose. Les dije: “Señores por favor de este juicio depende mi futuro”. Entonces, me respondieron: “Ganó el caso, pero su futuro está en el humor”. Desde entonces no he parado.

¿Qué opina de los actuales programas de humor político: “El especial del humor” y “El cartel del humor”?
No los he visto, me parecen buenos. Los dos (Jorge Benavides y Carlos Álvarez) son buenos imitadores, pero hay crisis de actores. Yo tengo la suerte de ser actor y poder hacer cualquier papel, el actor nace no se hace. Nuestra farándula está mal ensamblada, todos son muy jaraneros, mujeriegos, algunos le entran hasta a la droga por huachafitos, pero uno que haga una vida ordenada y que se cultive en el humor, no hay.

“ME HICE RICO ACTUANDO”
Se dice que actuar en el Perú no es rentable, ¿está de acuerdo con eso?
Yo me hice rico con la actuación. Mi papá se oponía, pero yo terco insistí. Mi papá ganaba mil soles en esa época siendo jefe en el actual Banco de la Nación y, justamente en ese entonces, yo logré ingresar a uno de los programas radiales más importantes del país, donde empecé ganando igual que mi padre. En Canal 4 ganaba 20 mil soles mensuales y en “La mira del éxito” me pagaban 5 mil dólares además de la publicidad, que sumado llegaba a 30 mil. Mi difunta esposa que aún vive, porque soy viudo de mujer viva, era la encargada de la plata y quería meter más publicidad al programa para incrementar nuestros ingresos, pero no acepté, no se iba a ver bien.

¿Qué otras satisfacciones, además de la económica, le ha dado el arte?
Primero hacerte conocido que es lo que quiere todo el mundo, aunque tanta publicidad tiene su pro y su contra. Hay que cuidarse de muchas cosas, hay que cuidar la vida privada. Una vez me llevé a un hostalito a una chilindrina (chica), iba con barba y lentes, para que la gente no me reconozca, pero igual me reconocieron. Cuando estaba subiendo las escaleras un hombre me gritó: “Cuidado te caigas Tulio Loza”. Ser artista es lindo, es muy gratificante. Es lo mío, es lo que quiero hacer toda la vida. SONIA DEL ÁGUILA. (Elcomercio.pe)

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