Daniela Sarfaty: “Nubeluz me hizo ver qué era lo que realmente quería”

Daniela Sarfaty, Actriz.Maritza Espinoza.-Vuelves con Qué tortura. ¿Qué hace una Cíndela en una obra de humor negro?

Uf, eso fue hace 20 años (risas). De hecho, ya viví bastante, pero, igual, este es un personaje muy complejo. Es encantador, pero hay muchas cosas que pasan detrás de ella. Es una obra divertida, pero llegas a casa y te pones a pensar que te has reído de cosas terribles.

-¿El hecho de trabajar con tu esposo (Óscar López Arias) te exige más?

En esta obra no nos cruzamos mucho, pero tenemos nuestro camerino matrimonial (risas). A mí me encanta trabajar con él. Es muy divertido.

-Por ahí leí que él había declarado que se metió de coanimador de El Gran Show porque tú se lo pediste.

El tema fue que conversamos mucho de esa propuesta de El Gran Show, porque nunca nos habían propuesto un trabajo en el que tendríamos que estar tan expuestos.

-¿Cuál era tu temor?

Yo siempre he cuidado mi imagen, mi vida privada, y allí ya estaba mostrando mucho más de mí. Cosas que han pasado, ¿no? He tenido momentos en que me he lesionado, he llorado, y esas cosas me han expuesto más. O el hecho de que los dos estuviéramos ahí también te expone más. Es inevitable que haya alguna broma, que no se juegue a eso…

-¿Como eso de que se ponía celoso?

Sí. Porque es parte del juego también, y que es divertido, ¿no? Lo conversamos mucho. A mí me pareció un reto.  Era la tercera vez que me proponían entrar a El Gran Show y dije: creo que este es el momento. ¡No sabía en qué me metía! (risas). Y le dije: hagámoslo juntos; y, es verdad, él me dijo: yo lo voy a hacer más por ti que por mí.

-¿El Gran Show sacó algo de ti que no supieras?

Lo que sacó de mí fue esta onda mucho más atrevida que me exigía mi coreógrafo.

-¿Te refieres a eso de mostrarte más sensual, más desafiante, más peligrosa?

Me gustó. Es que todos tienen esa imagen mía que quedó de Nubeluz.

-Aunque también eres de la promoción de Malicia, cantera de chicas sexies…

Sí. Pero mis personajes nunca han sido tan atrevidos y no he tenido la oportunidad de hacer tantos personajes de mala. Siempre he sufrido (risas), hasta en esta última serie (Mi amor, el wachimán).

-Será que te sale bien el drama, pues.

Creo que El Gran Show me permitió jugar con el otro lado que no había explorado mucho y me gustó. He sacado mucha más seguridad en mí.

-Desde Nubeluz, pasando por Malicia, hasta hoy, ¿qué ha cambiado en ti?

Yo creo que este año ha sido importante para mí, que no me lo esperaba. Salí de Al fondo hay sitio y dije: voy a tener un año sabático. Me metí a estudiar en Bola Roja y, cuando terminé mi última clase, ya era otra persona. Me cambió la vida por completo. La visión de la vida y lo que hace Wendy (Ramos) es maravilloso. Para mí hay un antes y un después de Bola Roja.

-Pero Nubeluz fue tu época de mayor popularidad, ¿verdad?

Pero de la cual no era muy consciente. Tenía 17 años. Yo he sido consciente del éxito de Nubeluz cuando salí ya del programa. En el momento para mí era todo muy divertido. Entré en el 93, empecé como Cíndela y luego fui Nubelina. ¡Me ascendieron! (risas). Nubeluz me hizo ver qué era lo que realmente quería.

-Y al poco tiempo vino Malicia… 

Malicia, Obsesión… Allí empezaron las novelas, y ya tengo como veinte años trabajando en televisión.

-Eres una veterana de la actuación.  

Creo que lo bueno de la actuación es que te permite ir aprendiendo y seguir creciendo, y cada vez te sientes más sólido… Pero para sentirme una actriz cuajada me faltan muchos años más todavía.

-¿Tú eres muy autocrítica?

Sí, me exijo mucho. No llego al extremo, pero sí. No me gusta verme, porque siento que no está bien y siempre digo: esto pude hacerlo mejor.

-¿Qué borrarías de tu pasado de actriz? 

(Silencio). Creo que nada. Cada etapa que he tenido me ha enseñado en el momento justo. He aprendido lo que he tenido que aprender en esa época. La  actuación es un sube y baja.

-¿Estar casada con Óscar, que es un actor supercotizado y cuajado, también ha sido un aprendizaje?

Sí, claro. Conversamos mucho  y tratamos de ayudarnos mutuamente. No nos atacamos. No nos criticamos. Respetamos muchísimo nuestros trabajos. Es más, cada uno tiene su propio proceso y nadie se mete en el proceso del otro.

-¿Ser los dos actores, estar en el mismo medio y tener las mismas presiones hizo la relación más difícil?

No.

-Aunque tuvieron un periodo de separación, ¿no?

Sí, pero fue por algo más personal, más íntimo. Nada que ver con el tema profesional. Además, respetamos mucho nuestra vida privada.  Eso quedó demostrado en El Gran Show.

-Tampoco han estado muy expuestos a la prensa farándula, ¿o sí?

Tenemos algunas fotos (risas).

-Ah, sí, sacaron unas fotos de Óscar con una amiga en su moto.

Sí, pero bueno, son cositas que siempre van a aparecer. Yo sé que él no se va a exponer a nada. Sabemos cómo es este medio y lo que busca la prensa.

LA FICHA

Soy Daniela Sarfati Páez. Nací en Lima hace 38 años. Quise ser profesora de educación inicial, pero terminé de actriz. Comencé como Cíndela en Nubeluz y luego trabajé en muchas telenovelas. Fui “Susú” Ferrand en Al fondo hay sitio. He vuelto a hacer teatro con Qué tortura, la exitosa puesta de David Carrillo que se reestrena el jueves 7 en el Teatro Larco.

(Larepublica.pe)

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